Lo reconozco. Mi relación con Barcelona no ha sido nunca lo que se dice idílica, pero aquí sigo. Llegué a la ciudad condal hace tres años por un amor y por otro amor sigo actualmente. No sé cuáles han sido los factores que han hecho que lo mío con esta ciudad no termine de cuajar, pero supongo que el sentirse lejos de casa es uno de ellos. Y es que yo soy muy hogareño y al fin y al cabo a mí lo que me gusta es estar con mi gente.
No obstante, no se puede negar que Barcelona es una ciudad impresionante. Es como el colmo de la modernidad: los barcelonenses lo saben y les encanta ser "lo más parecido a Europa que tenemos en España". No les falta razón, en parte: si hay un evento interesante, del tipo que sea, ten por seguro que va a celebrarse aquí. Barcelona cuenta con una amplísima oferta cultural y un extenso catálogo de formas de ocio que ya quisieran para sí otras ciudades mayores.
¡Pero ojo! Ésto lo sabemos aquí y lo saben en la China. Y es que éste es precisamente uno de los puntos más negativos de la ciudad: al igual que Londres hace unos años, Barcelona está de moda. Y ya sabemos qué sucede cuando algo se pone de moda, ¿no? Pues que lo explotan hasta la saciedad. La cantidad de turismo que recibe la ciudad cada día es inversamente proporcional a la calidad del mismo, y debido a ello la comodidad de los que vivimos todo el año ha descendido radicalmente.
En fin, voy a dejarme de analizar pros y contras de Barcino: estás aquí porque quieres visitar Barcelona y andas un poco perdido. Hay mucho que ver y mucho que hacer y no sabes por dónde empezar. No te preocupes, si sigues estos sencillos consejos lograrás mejorar sensiblemente la calidad de tu viaje. Allá vamos:
- Evita los meses de abril a agosto. En verano y primavera la ciudad se inunda literalmente de hordas de guiris color cangrejo. El turismo que llega en estas fechas está compuesto principalmente por alemanes, franceses e ingleses de entre 16 y 25 años que vienen a liarla. Y la lían. Andar por el centro se hace casi imposible y terminas deseando la muerte a todo aquel que te empuja sin querer en el metro. La mejor época para venir es en otoño. Además, en septiembre son las fiestas de la Mercè y la ciudad se llena de conciertos gratuitos de la talla de Belle & Sebastian u OK GO.
- Ten muchísimo cuidado con los ladrones. Admitámoslo, Barcelona está plagada de carteristas, atracadores, timadores y chungos que intentarán dejarte sin blanca. No es raro ver a guiris volviendo de la playa sólo con el bañador porque les han robado hasta las chanclas. Nunca lleves todo el dinero encima ni vayas exhibiendo tu fabulosa cámara de 1200 euros con cara de "¡róbame!".
- La Rambla es para los guiris. En serio, créeme, no te perderías nada si no la vieras. No es más que una calle larga con restaurantes donde sirven paella fosilizada y sangría con las que sablar a los guiris a base de precios prohibitivos. Pero seamos realistas, está en el centro y vas a verla sí o sí. Cuidado por la noche con las prostitutas y los vendedores de drogas.
- Disfruta del catalán. (Tema controvertido donde los haya, pero haré un resumen muy breve de mi opinión al respecto). En Barcelona el catalán y el castellano conviven sin ningún tipo de problema. No te enfades si ves que un cartel sólo está escrito en catalán: los barcelonenses son gente muy amable que no dudará en explicarte lo que necesites saber. Además, el catalán tiene cantidad de palabras divertidísimas ¿Sabías que llaman MacPollastre al MacPollo? Pues eso, un descojone.
Atrévete a salir del centro. Plaça Catalunya es el corazón de la ciudad y alrededor de ella se vertebran calles importantes como Passeig de Gràcia, Gran Via de Les Corts Catalanes o La Rambla. Pero Barcelona es mucho más que eso. Te recomiendo visitar el barrio del Borne, muy cerca de la playa y repleto de lugares encantadores para tomar algo y sitios emblemáticos que dan lugar a libros infames; y el barrio gay, el Eixample (o como a veces le llaman, el Gaixample).- Evita ciertas zonas. A veces, las grandes ciudades pueden ser peligrosas. El barrio del Raval es pintoresco por su multiculturalidad y por acoger zonas tan molonas como la explanada del Macba, pero también puede ser un sitio poco recomendable a ciertas horas. Mi consejo es que lo visites de día, siempre acompañado y tratando de parecer lo menos turista posible. No olvides visitar The Dog is Hot, probablemente el mejor sitio donde comer perritos calientes de toda la ciudad.
- Explora los alrededores. No te quedes sólo con la ciudad de Barcelona. Una de las maravillas del siglo XXI es que tenemos conexiones ferroviarias con multitud de sitios. Los alrededores de la ciudad también tienen mucho encanto, como el monasterio de Montserrat o el bonito pueblo de Sant Pol de Mar.
- Barcelona es mucho más que Gaudí. A mí no me gustan ni el Parc Güell ni la Sagrada Familia, pero sé que la mayor parte de la gente que viene a la ciudad lo hace precisamente para verlos. Si es tu caso, te recomiendo documentarte un poco o no entenderás demasiado. No olvides que la ciudad también cuenta con obras del Modernismo de muchos otros artistas y que además posee una gran cantidad de iglesias medievales y ruinas romanas interesantes.
- Alquila una bici y pasea. Es fácil: en la oficina de turismo te informarán cómo hacerlo. La ciudad cuenta con un gran número de carriles-bici y mucha gente usa la bicicleta como medio de transporte. Te permitirá ahorrar en metro y bus. Además, pasear por el Passeig Marítim en otoño es una experiencia muy bonita.
- Visita los museos. Desde el MNAC al MACBA, hay opciones para todos los gustos. En la web del ayuntamiento te informan sobre las exposiciones permanentes y temporales que albergan los museos de Barcelona, muchas de ellas interesantísimas. El Caixa Forum suele acoger las más molonas. ¡Y los domingos la entrada a casi todos ellos es gratuita!
Éstos no son más que unos apuntes que harán que tu estancia en la ciudad sea más agradable. Por supuesto, para gustos hay colores y habrá quien no encuentre nada útiles estos consejos. Al final cada uno decide qué mirar y qué cosas le interesan. Por último, disfruta de tu estancia en la ciudad, no olvides que gracias se dice merci (como en francés) y pásalo en grande.


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